La piscina de la Universidad.

abril 9, 2008

Uno de los lugares más emblemáticos de Gijón y Asturias siempre fue la Universidad Laboral que, como bien apunta la Wikipedia, resulta uno de los edificios más grandes de toda España. Comenzó como un proyecto de orfanato para los hijos de los mineros fallecidos, pero posteriormente el plan inicial se amplió y el Ministerio de Trabajo decidió crear toda una serie Universidades Laborales para la formación profesional de los jóvenes, de ahí que el Orfelinato Minero acabara transformándose en el gran coloso que todos conocemos actualmente. Gestionada primero por monjas y jesuitas, cerca de los años 80 fueron sustituídos por personal laico y la edificación se convirtió en un enorme instituto que daba cabida a 2000 alumnos. En su momento no se escatimaron recursos, de tal modo que la impresionante arquitectura contó también con campos de rugby, pistas de frontón, piscinas, amplios jardines y prácticamente todo el equipamiento lúdico-deportivo que uno pudiera tener en mente.

A principios de los 80, la mayoría de las instalaciones todavía funcionaban aunque luego, lentamente, fueron entrando en la más pura decadencia. Se abandonaron las piscinas, las canchas y demás elementos, pasando la mayor parte de los edificios e infraestructuras a un estado de semiabandono. Actualmente, y tras varias discusiones, parte del complejo se rehabilitó como teatro y sala de exposiciones, se construirá además un hotel y se llevarán a cabo otras obras de restauración/adaptación que no vienen tampoco demasiado al caso en este momento (y que están detalladas en la Wiki, por si alguien tiene interés).

Mientras todo esto sucede y gran parte de la enorme mole sigue en obras, hay zonas que continuan desiertas, como las piscinas a las que aludía antes. Fue interesante visitarlas de nuevo este fin de semana junto con David, Dabo y Montse. Recordé, entre otras cosas, que en ellas mi padre aprendió a nadar hace ya la friolera de 22 años :D. Poco queda de todo aquello, de mis seis tacos y de aquel día de verano, pero antes de que definitivamente desaparezca la zona de baños con aquellos pocos recuerdos que conservamos de ella, o bien sufra una remodelación radical, nos decidimos a tomar alguna que otra foto. Ahí va mi pequeña aportación en forma de panorámica: son varias tomas de la 350D realizadas con el 17-40 f/4.0 L y unidas con el Ptgui, lo que da lugar a una imagen final de unos 66 por 32 cm a 300 ppp (un poco más de 30 megapíxeles). Si estáis interasados en analizar los detalles del lugar, no os perdáis la galería de David, con fotos muy interesantes y un procesado más agresivo que el de un servidor ;).

Anuncios