A vueltas con mi padre, la PowerShot G9 y los RAWs.

Hace ya bastante tiempo que compré mi primera cámara compacta, una Fujifilm FinePix E900 de 9 megapíxels. La usaba fundamentalmente para hacer robados y en aquellas situaciones en las que la réflex resultaba demasiado aparatosa. La máquina en sí nunca estuvo nada mal, puesto que contaba con la tecnología Super CCD de Fuji que permite, a efectos prácticos, extender el rango dinámico de las imágenes. Además, disparaba en formato RAW, a costa, eso sí, de que las fotos pesaran una barbaridad y de la consabida larga espera a la hora de guardarlas (cosa de 20 segundos). Actualmente la camarita ya no anda por casa y tampoco me planteé sustituirla hasta hace bien poco, puesto que decidí que, a pesar de todo, la calidad de imagen de la réflex compensaba con creces la “incomodidad” a la hora de transportarla a ciertos lugares.

Sin embargo parece que el tiempo no pasa en balde. Por un lado, uno observa que los revelados que actualmente ofrecen los laboratorios a los usuarios del tradicional carrete dejan mucho que desear. De hecho, su flujo de trabajo pasa por escanear a baja resolución (1024×768 las más de las veces) cada foto y luego imprimir de mala manera las imágenes así obtenidas. Los resultados ya se los puede imaginar prácticamente cualquiera: colores totalmente alterados, inexplicable ruido digital en fotos analógicas, pérdida de resolución general y, en suma, calidad de imagen deleznable. Por otro lado, mi padre, que sigue con la misma afición montañera de siempre, comienza a quejarse del peso de los equipos analógicos de toda la vida y dice que ya no le apetece cargar con la F90, la F100 y unos cuantos objetivos, máxime dada la calidad asquerosa que obtiene luego a la hora de revelar las fotos (y en esto último no le falta razón). Total, que al final, entre una cosa y otra, la solución pasaba por comprar una réflex Nikon (la marca que usa él) o bien adquirir una compacta de “gama alta” que le solucionara los problemas de peso. Esta última opción le sedujo bastante más, dado el tamaño de estas últimas cámaras, aunque, todo hay que decirlo, un poco a pesar mío, que hubiera preferido una D80 (sigue sin convencerme la calidad de imagen que ofrecen las compactillas).

Total, que entre uno y otro, nos decidimos a comprar una Canon PowerShot G9, a falta de encontrar en el mercado algo mejor. Tengo que reconocer que me animó bastante que la máquina fuera capaz de disparar en formato RAW, ya que guardaba la esperanza de poder procesar con calma, gracias a esto, las fotos que él tomara y realmente merecieran la pena. Como mi padre, además, es un fotógrafo de los de toda la vida que nunca había utilizado una cámara digital con anterioridad y tenía bastante prisa por empezar a usar la nueva adquisión antes de leer el manual de instrucciones (para variar), mi decisión fue poner la máquina en modo P, configurarla para que tirara a la vez en RAW+JPG y activar tanto la medición evaluativa como el estabilizador de imagen. Luego le dije que se limitara a simplemente a variar los ISOS sin superar nunca el 400 y le comenté como se seleccionaba el punto de enfoque. Tras esto, lo dejé a él sólo para que se estrenara con ella, temiendo bastante los resultados finales (no se puede olvidar que la medición de Canon, aunque ha mejorado, sigue dejando un tanto que desear).

Finalmente llegó la prueba de fuego cuando tanto él como mi madre decidieron irse de monte durante el fin de semana. Su plan era hacer la ruta del Cares y, por parte de mi padre, darse algún que otro madrugón para captar algún amanecer que fuera interesante. Lo del Cares no me preocupaba demasiado, durante todo el fin de semana hizo sol y hubo luz a raudales, de forma que la cámara, en principio, no debía tener problema alguno. Y básicamente así fue: las fotos del desfiladero (refiriéndome directamente a los JPGs) son totalmente aceptables. Presentan las típicas zonas sobreexpuestas en los puntos donde el sol incidía con la máxima intensidad pero en ningún momento los resultados fueron demasiado diferentes a los que se obtendría trabajando con una máquina de carrete.

Lo del amanecer ya era otro cantar. Cuando se trabaja en esas condiciones y el sol comienza a iluminar algunas zonas el resto de la escena suele estar casi en total oscuridad, de modo que no es raro tener que hacer exposiciones múltiples o usar filtros degradados para que todo quede bien. En este caso no había nada de eso, tan sólo la G9 en modo P y su formato RAW. Además, y para mejorar el asunto, mi padre había olvidado el trípode, con lo que tuvo que disparar a 1/20 para mantener el ISO 100, confiando tan sólo en el estabilizador de imagen integrado en la cámara. Según me lo contó, y con esas premisas, yo ya me temía lo peor, sin embargo, cual no sería mi sorpresa cuando me encontré, al explorar con el Adobe Bridge las capturas, un JPG con este aspecto:

La cosa prometía bastante, la cámara había decidido, por sí sola, exponer más bien para las sombras quemando un poco el cielo. Por su parte, el estabilizador de imagen había cumplido perfectamente su función, ofreciendo una toma totalmente nítida. El rango dinámico de una compacta no se asemeja al de una réflex, es mucho menor, sin embargo, confiaba en que resultara suficiente para salvar toda la zona superior de la imagen al procesar el RAW y, por suerte, así fue, de modo que tras recuperar las luces altas con el ACR, se logró, tras algo de trabajo en Photoshop, rescatar la práctica totalidad de la escena. Finalmente, la foto pasó a presentar el aspecto que se observa bajo este párrafo, bastante más espectacular que antes.

La cámara cumplió perfectamente su cometido, no sólo fue capaz de preservar mucho más detalle en el RAW que en el JPG, sino que además permitió recuperar toda la zona sobreexpuesta y devolver a la escena su color original. Un enorme paso adelante frente a la G7, donde habría sido necesario disparar y fusionar múltiples JPGs para obtener un resultado parecido y, además, a costa de que el reductor de ruido integrado en la máquina destrozara parte de nuestra escena. De hecho, centrándonos de nuevo en este último punto, es llamativa la comparación entre los recortes al 100% obtenidos a partir del RAW procesado con el ACR y los del JPG salido de la G9. Se aprecia claramente las ventajas de disparar en el primero de los formatos, mucho más conservativo:

JPG

RAW

JPG

RAW

La conclusión que emitieron en su momento los analistas de Dpreview a la hora de valorar esta cámara no pudo ser más acertada: la G9 es una gran compacta, aunque no apta para todo el mundo. Presenta excelentes cualidades pero para extraer lo mejor de la máquina hay que disparar en formato RAW y procesar las fotos con cuidado. Si trabajamos directament en JPG la cámara hará (como es de esperar) de las suyas y nosotros directamente perderemos el tiempo en numerosas ocasiones. Con todo, esto mismo resulta aplicable a cualquier máquina profesional y debería servir de reflexión para la mayoría de fotógrafos que disparan tan sólo en JPG. Mi consejo, en este caso, siempre será el mismo: si se precisa inmediatez en las imágenes y necesitas el JPG, no olvides disparar simultáneamente en RAW y más tarde, con calma, extraer lo mejor de tus tomas más espectaculares. En el caso de mi padre y un servidor, creo que nos veremos obligados a formar un equipo, dado que actualmente él sigue con alergia a los ordenadores. En fin, la foto final la podéis ver a más resolución si hacéis click sobre ella. Está firmada a nombre de los dos, algo que yo en principio no vi (ni veo) muy bien, pero mi padre tampoco me dejó hacer otra cosa, opina que todo queda en familia. Con todo, ya sabéis, cuando veáis la firma de ambos, yo sólo me habré limitado a procesar la imagen😀 .

5 respuestas a A vueltas con mi padre, la PowerShot G9 y los RAWs.

  1. joseporras dice:

    Realmente instructiva la anecdota. Al igual que tu padre disfruto de estar metido en la montaña, sin embargo cargar la reflex a veces es poco menos que inadecuado, especialmente en rutas decididamente duras. He estado pensando en una compacta que permita tomar RAW, pero estaba mas tirando por la Ricoh GR2.
    Sabes de alguien que la haya probado?

  2. Hola,

    Pues no… no conozco a nadie que la tenga, aunque por lo que he leído, dicen que no está nada mal🙂 .

  3. rafaespada dice:

    Interesante… tengo una G7 y aunque la utilizo más para “aquí te pillo, aquí te mato” y no echo de menos demasiado el raw… es interesante…

    Yo al monte llevo una 350 con un 22mm casi siempre… quizás el 17/40 también sale de paseo… y a veces… se hace pesado… muy pesado.

  4. irnomen dice:

    Has vendido tu alma para obtener esa foto, verdaD?

  5. Celebes dice:

    Yo, a la montaña, siempre he ido con lo mínimo. Una compacta. A veces me ha penado, pero …

    En cuanto a la foto, es una maravilla.

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