Las fotos de congelador.

Hay veces que se hace un foto y uno inmediatamente aprecia que es buena. Sin embargo, resulta algo bastante raro, tiene que ser lo que típicamente llamamos un “fotón” para que ya, a la hora de previsualizarla en la cámara, te des cuenta de que has hecho algo especial. A mí me pasó en contados momentos: con algún macro, de vez en cuando en el estudio… en la inmensa mayoria de las ocasiones, sin embargo, la realidad es bien distinta. Vas paseando, hay algo por ahí que te llama y te decides a fotografiarlo, quizá incluso te gusta al verlo en el LCD. Pero luego, cuando cargas el RAW en el ordenador, te das cuenta de que aquello que te parecía tan interesante o tan llamativo es, la mayor parte de las veces, un mítico montón de mierda de estos que, en mi caso, no borro por puro recuerdo.

Existe, sin embargo, otra categoría de fotos que para mí es bastante importante. Son las que llamo fotos de “congelador” porque, después de dispararlas, no sabes muy bien que hacer con ellas. ¿Son buenas?, ¿son malas?, ¿te está afectando al juicio crítico la idea preconcebida de lo que querías hacer?. Estas últimas suelo guardármelas, a veces durante muchos meses, hasta que me decido o bien a procesarlas o bien a condenarlas al olvido del disco duro externo para siempre. Hace tiempo que un buen fotógrafo me recomendó hacer eso y, la verdad, no me arrepiento para nada de su consejo. De éstas, guardo muchas en mi galería e, incluso, en algunos casos, he visto como se convertían en algunas de mis imágenes más valoradas. Así, la archiconocida foto de mi amiga Aurora fue una de ellas. Lllevaba hecha muchos meses y un día estábamos dando una vuelta y comentamos “pues podíamos subirla a la red, a ver que pasa, parece que tampoco quedó tan mal, ¿no?”.

Aurora

(voy a ponerla una vez más, que nadie la conoce)

Pero hay muchas más, algunas tomadas en momento alegres, otras en situaciones muy tristes (a ver si adivinais cual es cual):

Árbol.

Cabo Penyas.

Hoy me he decidido a rescatar otra de esas imágenes, y además creo que es relativamente particular para mi estilo. La fotografía la tomé hace mucho tiempo, en el casco viejo de Gijón, porque me llamó la atención el contraste entre los azulejos verdes y rojos de ambas paredes. En el LCD de la cámara me gustó pero luego no di con el procesado adecuado en el Photoshop, o más bien, dejé de tener claro si la imagen tenía validez y la abandoné. Muchos meses después llegó su hora y, por fin, terminó en FlickR. Espero no haberme equivocado demasiado porque brillante, lo que es brillante, ya sé yo que no resulta. Lo bueno es que cada vez me importa menos, estoy volviéndome todo un “hartista”.

Ventanas.

Así que… cuando veáis fotos raras por ahí, fuera de contexto o de estación, ya sabéis de donde salen😀.

2 respuestas a Las fotos de congelador.

  1. Sergio Rodríguez, "Serginho" dice:

    Holas,

    Realmente, eso nos pasa a todos. Yo el otro día mismo me dio por mirar mis diapositivas “descartadas” y vi cosas que ahora considero interesantes.

    Creo que es totalmente necesario volver a ver las fotos un tiempo despues de realizarlas. Es la manera de encontrarse agradables sorpresas🙂

    Un saludo

  2. carlosbravo dice:

    Efectivamente, a todos nos pasa, y en buena medida podría ser por que son fotos que creemos que tienen suficiente potencial y no nos atrevemos a enfrentarnos a ellas por miedo a no saber sacarle todo el fruto que merecen.

    La foto es fantástica.

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