Sesiones de verano: un cambio de rumbo.

Los que me conozcan un poco y también sepan de lur, sabrán que varias veces al año nos reunimos para vernos y disparar algunas fotos. A veces, las sesiones que realizamos son fruto de mantener largas charlas y definir bastante bien lo que queremos conseguir. En otras ocasiones, sin embargo, lo organizamos todo más o menos sobre la marcha. Sin embargo, hasta ahora habíamos trabajado siempre con un denominador común: la presencia de sangre, armas, elementos violentos y estilos más o menos fúnebres. La verdad, sería ridículo negar que nos sentimos cómodos con el tema. Con todo, las sufridas modelos también tienen su corazoncito y resulta que no siempre les gusta verse embadurnadas de porquería o con una máscara de gas encasquetada, de modo que este año decidimos dar un giro al trabajo y cambiar la orientación del mismo para intentar mostrar, por una vez, lo mejor de las señoritas fotografiadas😀. Fruto de esa idea nació la sesión de esta pasada temporada veraniega, para la que contamos con Amaia (que ya tuvo la paciencia de trabajar con nosotros varias veces) y también con Maite y Sol, a las que yo no conocía.

Decidimos dividir el trabajo en dos sets independientes (realizados en días consecutivos) y buscar fotos que tuvieran estética un poco comercial. Además, dado que la última vez habíamos utilizado una luz difusa muy suave y plana, también pensamos que sería buena idea cambiar radicalmente el planteamiento, generando en muchas ocasiones contrastes fuertes dentro de una misma imagen.

A lo largo del primer set simulamos una iluminación natural. Para ello, utilizamos tan sólo un Broncolor Cumulite suspendido del techo que apantallamos convenientemente y cuya luz rebotamos en un reflector. Los resultados que se obtienen son sencillos pero resultones. La iluminación es muy similar a la que podríamos conseguir utilizando una simple ventana orientada al norte, aunque los brillos resultan un poco más acusados que si estuviéramos trabajando realmente en esa situación. A cambio de eso, el uso del flash permite situar perfectamente los puntos de luz y definir los centros de atención dentro de la foto con comodidad. Las tomas, sin ser tremendamente espectaculares, funcionan correctamente tanto en blanco y negro como en color, a gusto del que las procese.

Amaia.

Amaia.

Una ventaja de este tipo de montajes sencillos es que pueden obtenerse instantáneas muy diferentes dependiendo de la orientación de la modelo y la cámara. Como ejemplo, podríamos observar el siguiente contraluz en el que aparece fotografiada Maite en clave baja. Es una imagen de corte muy clásico basada en un esquema de luz relativamente conocido (prácticamente se dispara al flash de forma directa, de frente) pero que siempre suele dar buenos resultados. Con todo, este tipo de fotos deben cuidarse en gran medida, tanto en lo que se refiere a la exposición como a los pequeños detalles. Por ejemplo, suele ser muy común que las modelos presenten algunos pelillos sueltos, fuera de la mata general, que afeen terriblemente el resultado final (Maite llevaba pañuelo, así que no tuvimos ese problema :D). Además, estas tomas funcionan mucho mejor en blanco y negro que en color (sin contar que el BN evita que se vean las posibles aberraciones cromáticas derivadas del contraluz).

Maite.

En el segundo set de fotos decidimos cambiar radicalmente el planteamiento. Buscábamos una iluminación que resaltara las formas de las chicas, su ropa y todo el mobiliario, pero sin que el efecto se lograra a base de generar constrastes exagerados en la imagen. Al mismo tiempo, pretendíamos que el fondo y todo el entorno fueran lo más limpios posible. Para resolver el problema, optamos por emplear un ciclorama de grandes dimensiones y usar siete fuentes de luz: dos laterales, dos cenitales, dos para iluminar el ciclorama y, finalmente, un spot más pequeño para resaltar zonas determinadas de las chicas (como la cara). Como se puede observar, el esquema permite perfilar sin problemas a las modelos al tiempo que suprime las sombras exageradas. Además, dada la naturaleza del ciclorama, se generan reflejos en el suelo que evitan la incómoda sensación que se obtiene cuando todo “flota” sobre la nada. En conjunto, la luz favorecía la realización de fotos de corte sofisticado.

Sol.

Amaia.

La distribución de flashes elegida también resulta apropiada para disparar sesiones de desnudo, con apoyos de algún tipo o sin él. Además, y aunque habíamos pensado el set como una serie de fotos en blanco y negro, observamos que la tonalidad de piel de Amaia (la chica negra) permitía obtener imágenes en color visualmente muy agradables. Sorpresas de la vida.

Amaia.

Sol.

En fin… un año más, pero un año especial, con las chifladuras justas. David sigue opinando que las luces son muy nuestras y totalmente asépticas, dice que las fotos del segundo set resultan bastante hospitalarias y nada cálidas. Puede que tenga razón, o no…😀.

Todas las imágenes del artículo (así como unas cuantas más) las podéis observar en esta galería de FlickR, aunque nos faltan muchas por retocar. Últimamente andamos bastante ocupados, así que las iremos subiendo poco a poco, a medida que las procesemos😉.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: