Peor imposible.

Seguro que a todos os ha pasado alguna vez. Estáis sentados tan tranquilos y, de repente, recibís la noticia de que para el día siguiente, a las doce como mucho, tiene que estar hecha una foto que se necesita para tal o cual cosa. Es algo que a mí me sucede de vez en cuando (aunque no viva de la fotografía) y a lo que se enfrentan la mayoría de los profesionales cotidianamente. Sin embargo, el caso de ayer fue un poco especial y bastante más demencial de lo que me esperaba. Veamos los antecedentes del asunto: yo actualmente trabajo en el edificio Santiago Gascón del Campus del Cristo, en Oviedo. La construcción aloja, básicamente, la Facultad de Bioquímica junto con algunos laboratorios en las plantas superiores, laboratorios donde unos cuantos desarrollamos todos los días nuestra actividad. El caso es que el nombre de la edificación no es precisamente casual. Santiago Gascón fue rector de nuestra Universidad y un científico eminente, de modo que se está confeccionando una publicación que contiene todos sus artículos y en la que, como no, debe aparecer una foto del edificio homónimo. Realizar esa foto fue, precisamente, mi tarea, puesto que ayer mismo nos dimos cuenta de que ninguna de las imágenes que se habían tomado hasta ahora era apropiada para la impresión. La cosa no hubiera tenido mayor importancia si hubiéramos contado con un poco de tiempo pero, dado que sólo había 24 horas y ya no se podía avisar a nadie para que al día siguiente la zona estuviera un poco despejada, asumí que tendría que hacer frente al problema como buenamente pudiera.

 

Edificio Santiago Gascón.

(pincha en la foto para verla más grande).

La cosa pintaba peor que nunca. Bioquímica se cuentra literalmente empotrada en medio del Campus y a no más de 5 metros de donde estaba comienza la zona de aparcamiento de vehículos. A mano derecha teníamos unos jardincillos, pero ahora están totalmente levantados debido a las obras en la facultad de medicina, así que han sido sustiuídos por casetas, rejas y andamios. Para rematar el tema, hay un montón de contenedores aderezando el ambiente y, además, dado que el edificio está totalmente rodeado de otras facultades, sólo se ve uniformemente iluminado durante unas pocas horas al día (precisamente cuando el sol está más alto). Evidentemente, también se trataba de que saliera en la foto el acceso principal del inmueble (lo que limitaba mucho mi ubicación) y de que nada se interpusiera ante la construcción.

Total, que cuando bajé hoy de buena mañana a hacer la foto comprobé que sucedía exactamente lo que había sospechado: hay tan poco espacio cerca de la puerta principal que resulta totalmente imposible abarcar la facultad entera a no ser que se utilice una longitud focal de 10 mm o algo del estilo. Como no dispongo de un objetivo semejante, sólo me quedaba la opción de disparar una panorámica desde donde estaba y luego rezar para que la distorsión final en la foto compuesta no fuera totalmente inaceptable. Para rematar las cosas, el ordenador con el que cuento en mi laboratorio no es demasiado rápido, así que la foto debía tener, idealmente, no más de 12 imágenes para que pudiera estar montada y procesada en dos horas. Con esto presente, me decidí por el Canon 17-40 mm f/4.0 L, ajusté la longitud focal a 17 mm para abarcar más superficie, cerré a f/14.0 y disparé 3 filas de 4 fotografías que cubrieran todo el edificio y parte de los alrededores (fotografié el área circundante para tener margen a la hora de montar la pano). Cuando llegué al laboratorio y procesé las fotos se me cayó el revolver al río. Abiertas las doce imágenes en Photoshop, ni yo mismo sabía bien cual era el teórico orden. Con todo, decidí tirarlas al PTGui v7.2 y rezar mientras esperaba a ver que sucedía. Milagrosamente, el programa logró montarlas, de modo que al final pude obtener la foto que buscaba. Sin embargo, quedaba mucho por hacer. Procesé la enorme imagen original en el Photoshop y llevé a cabo una serie de ajustes de perspectiva que corrigieran un poco algunas verticales y también redujeran, en lo posible, el enorme barrilete. Finalmente, encajoné el edificio para que no se viera el horroroso entorno y di el trabajo por terminado.

Edificio Santiago Gascón.

La flecha roja señala el lugar de disparo.

Y ahora pensaréis, “bueno, ¿y qué?, ¿no estarás orgulloso del resultado?”, evidentemente, la respuesta es un rotundo no. Sin embargo, el trabajar a contrarreloj y tener que adaptarme sí o sí a unas circunstancias me hizo recordar todas las veces que juzgamos a la ligera el trabajo de un profesional cuando lo sacamos de contexto. Puede que una foto en concreto sea mala, pero quizá también resulte la mejor posible en un momento dado (no digo que sea mi caso, claro). Hace tiempo, por tanto, que valoro el trabajo de varios fotógrafos de otra manera y acepto que, en muchas ocasiones, las circunstancias y el instante de la realización de la toma no podían ser libremente elegidos. Los aficionados, en este caso siempre jugamos con ventaja (bueno, casi siempre :D). También creo que es justo dar a Dios lo que es de Dios y a César lo que es de César, ya que algunas veces he observado a ciertos “pros” realmente ofendidos porque habían subido una imagen de este tipo a un foro y se la habían puesto a parir. Sinceramente, el que hace eso y se pica es un mentecato integral y también un payaso, ya que una cosa es que tú asumas que algo no da más de sí y otra que enseñes curros deficientes por definición a una comunidad virtual para que los valore, sobre todo si no clarificas de antemano las condiciones en las que desarrollaste tu actividad (nadie tiene por qué conocerlas). No podemos estar tan ciegos con nuestra propia obra y a muchos, por desgracia, les suece exactamente eso. Otro día hablaré de ese tipo de actitudes y la creación de cyberghettos pero hoy no, que estoy cansado😀.

P.D: Quizá alguien se pregunte por qué no quité el pequeño contenedor rojo que aún aparece en la panorámica. Bien, es que le toca terminar de corregir la foto a David, que está encargado de maquetar el libro. No podía darle hecho todo el trabajo, ya que se acostumbra a la buena vida.

2 respuestas a Peor imposible.

  1. davidbm8 dice:

    Pues si, tendré que quitar el contenedor rojo ese de esta foto tan mala que hiciste :-p

  2. Alberto Riera, [[C|-|E]]. dice:

    Ah, pero… ¿todavía no lo hiciste?😛.

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