Canon contra Canon… o no.

Algún lector recordará el artículo titulado “Y al final fue Canon contra Canon” que publiqué hace ya un tiempo en este mismo blog. Lo escribí cuando la EOS 400D fue anunciada y tras probar la Sony Alpha 100, que me dejó bastante desencantado (más de lo normal, si cabe, porque tenía muchas esperanzas puestas en ella). Por aquel entonces decía que, al final, la única compañía que parecía capaz de presionar a Canon era, en resumidas cuentas, ella misma al renovar sus propios modelos.

Canon contra Canon… o no.

Sin embargo, creo que esta vez el cambiante y cada vez más rápido mundo de las DSLRs me cogió algo desprevenido. Casi coincidiendo con el anuncio de la nueva EOS Nikon confirmó que presentaría al mercado una máquina para sustituir a la veterana D70s, una cámara que tendría 10 megapíxeles, igual que la 400D, y que nacería claramente enfocada hacia el usuario no profesional, pero con pretensiones fotográficas. La nueva criatura, bautizada como D80, estaría un paso por debajo de la D200 aunque la compañía advirtió que tendrían bastantes cosas en común. En aquel momento pensé que lo que iba a llegar al mercado sería, más o menos, una D70 tuneada con un nuevo sensor de más resolución pero con ciertos problemas en cuanto a los niveles de ruido y que, a pesar de tener una buena presencia externa y gran usabilidad, no podría competir con la recién llegada 400D en temas de calidad de imagen, lo que, al final, decantaría de nuevo la balanza hacia Canon.

La verdad es que me equivocaba. Tras comparar ambas máquinas recientemente para Caborian no puedo menos que reconocer que Nikon ha sabido golpear muy bien a su más directa competidora. La D80 posee numerosas virtudes de las que carece la 400D y, además, su calidad de imagen resulta muy pareja. Puede que éste sea el inicio de una nueva era en la fotografía digital y que comience, por fin, un periodo de competencia más justa, al menos en las gamas bajas. A pesar de todo, y aunque Nikon ha dado un gran paso, tiene muchos deberes pendientes. Por el camino quedan aún varios problemas graves, el primero de los cuales será decidir si mantiene su gama profesional con el extraño factor de multiplicación 1,5 (lo que limitará en gran medida la relación señal/ruido de sus futuras cámaras de alta gama cuando quiera incrementar la resolución de las mismas, al menos con la tecnología actual) o si saca al mercado una máquina Full Frame, lo que implicará que muchos de sus objetivos desarrollados específicamente para digital no podrán utilizarse con ella.

Canon, por su parte, sigue sin tenerlo terriblemente difícil. Es de esperar que su futura 40D llegue al mercado con importantes novedades y, por tanto, quiero pensar que la nueva máquina, además de incorporar un sistema para la limpieza del sensor equivalente al de la 400D, pondrá por fin solución al problema de los tristes y oscuros visores que incorporan las EOS de gama baja y presentará un cuerpo, al menos, tan aparente y bien rematado como el de la 30D. La EOS 400D es una cámara muy completa y no parece lógico que Canon la dote de tan buenas cualidades si no prevé que la 40D vaya a superarla ampliamente (aunque, para ser sinceros, las diferencias entre 350D y 30D no eran tan notables). Por desgracia, no creo que observemos cambios en el sistema de medición evaluativa de la compañía, y éste sí es, para mí, un problema realmente grave, aunque lo arrastran todos sus modelos. En fin, veremos qué nos depara el futuro, aunque parece claro que el nuevo modelo debería ofrecer prestaciones sensiblemente superiores a las que estamos acostumbrados, sobre todo teniendo en cuenta que la 30D nació casi como una 20D Mark II y se acerca, tras el descanso tecnológico, un periodo de renovación real.

En cualquier caso, tampoco resulta fácil comparar los sistemas Nikon y Canon. Las gamas en ambas compañías están segmentadas de diferente manera y los modelos no son equivalentes. La D80 se situa entre la 400D y la 30D, la D200 es superior a la 30D, pero no tiene un equivalente sencillo en Canon, ya que la 5D resulta bastante diferente en cuanto a su filosofía, quizá ocupe un lugar intermedio entre la 30D y la 1D MarkII N. En cuanto a la actual D50, está claro que se situa por debajo de la 400D, aunque habrá que ver si la D60 mantiene estas diferencias o no. Sea como sea, este último tema no resulta tan importante. Lo verdaderamente notable es que, después de bastante tiempo, el mundo de las réflex digitales comienza a moverse de nuevo y parece que esta vez en la dirección adecuada. Al final, puede que no sea Canon contra Canon, o, al menos, no necesariamente.

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