Look at me.

De vez en cuando podemos encontrar navegando por la red páginas y proyectos verdaderamente interesantes. El problema es que muchas veces cuesta bastante llegar a esos sitios si no tenemos una base de partida, así que, en algunas ocasiones, me dedico simplemente a hacer búsquedas interminables a ver si, por casualidad, encuentro algo que merezca la pena. En concreto, hoy estaba intentando localizar galerías con fotos antiguas, ya que muchas de ellas presentan una belleza rancia y melancólica que me llama poderosamente la atención, y me topé de bruces con el proyecto LOOK AT ME, que al parecer es bastante conocido en algunos círculos (incluso ha sido portada del Financial Times) aunque mi ignorancia me mantenía apartado de él.

Look at me.

¿Y qué es LOOK AT ME?, pues, sencillamente, una colección de fotos anónimas que varios usuarios de la red, empezando por el propio creador de la página, han ido encontrando en diversos lugares del mundo y distintas situaciones. En unos casos estaban en la basura, en otros tiradas en la calle, en otros fueron adquiridas en algún rastrillo… pero todas ellas poseen un nexo común: nadie sabe quien son los personajes fotografiados, su memoria se ha perdido. La colección comenzó cuando Frederic Bonn and Zoe Deleu encontraron unas cuantas imágenes en una calle de París, en 1998, y decidieron mostrarlas a través de Internet. El archivo fotográfico, sin embargo, se incrementó muy pronto gracias a los escaneos que comenzaron a donar los visitantes de la página y actualmente ya cuenta con 572 instantáneas, nada menos, entre las que podemos ver prácticamente de todo, desde serenas muestras fotográficas de principios de siglo hasta desenfadados guateques de los años 60. Como era de esperar, sigue siendo posible contribuir a engrosar el proyecto donando nuestras propias fotografías, de modo que la base de datos continua en constante crecimiento.

Total, que tengo que confesar que pasé una mañana bastante entretenida mirando con calma todas las fotos. Hay algunas que me han sorprendido muy gratamente, como esta toma donada por Willem Schipper, de la que se desconoce la fecha y la ubicación. Tanto la idea como la ejecución, con ese mar de hierba y la lejana isla boscosa, me han parecido impecables. Se ve claramente que es una imagen familiar e informal, pero no falta nada, todos los elementos compositivos están en su sitio y justo como predicen las normas más académicas. Además, es una instantánea sumamente fresca que invita a pensar y a que la vista se pasee por los montículos más lejanos, ¿donde viviría la familia?.

Look at me.

Otras fotos, sin embargo, son capaces de contar una historia por sí mismas y permiten que nos recreemos en ellas sin prisa, apreciando todos los detalles para tratar de ubicarlas correctamente. Como ejemplo podemos observar esta imagen de 1930 donada por Fleur Rosa de Carvalho, de Amsterdam. La abundancia de elementos obliga a recorrer toda la escena despacio. Parece que se trata de una fotografía que se tomó de forma rápida, aprovechando el momento, y sin embargo, difícilmente se podría haber compuesto mejor, al menos desde el ángulo en el que se encontraba el que la hizo. Los cuatro niños se muestran sin cortes, igual que el mobiliario, y además, puede observarse perfectamente donde se encuentran, lo que permite ubicar la escena con comodidad. También pudo ser una imagen premeditada, ya que parece que uno de los pequeños está ya basante ausente… en cualquier caso, creo que no lo vamos a saber nunca.

Look at me.

En algunos casos, las instantáneas se convierten, de forma inmediata, en cronistas de toda una época y una estética, como podemos observar en la imagen que se encuentra bajo estas líneas. Fue donada por Paul van Eik y debo reconocer que me tuvo traumatizado buena parte de la mañana, con su inconfundible y bestial aire sesentero y la omnipresente radio. Toda la escena está enmarcada dentro de una terrible estética kitsch (entendida ésta como el simple amor por el mal gusto) difícil de superar. Genial.

Look at me.

Por si fuera poco, también hay un buen número de fotos tomadas en España que forman parte de la colección. Tenemos desde postales cándidas y costumbristas hasta fiestas enloquecidas, como la que refleja la siguiente imagen de los años 60, remitida por alguien desconocido desde Madrid. La escena en sí no tiene desperdicio y casi voy a abstenerme de comentar nada porque ya dicen que “lo que está a la luz no necesita candil”. Sólo ruego que se fijen los amables lectores en la cara del individuo de la derecha y su sospechoso cruce de piernas mientras toquetea a la señorita inconsciente, a la par que su amiga pretende intentar bajarse la falda como sin poner mucho empeño. Un documento épico.

Look at me.

En fin… que LOOK AT ME no tiene desperdicio. Hay fotos de todas las épocas y con temáticas sumamente variadas, desde las clásicas estampas serias y formales hasta los gigolós más trasnochados. Entre ambos extremos podremos contemplar multitud de imágenes originales, inquietantes, emotivas, tristes… pero que en todos los casos merecen unos minutos de nuestro tiempo porque pertenecen a épocas pasadas y son testigos veraces y silenciosos de momentos irrepetibles en las vidas de seres totalmente anónimos.

Una respuesta a Look at me.

  1. chiscolina dice:

    Bueno…. es que no veas la que hay que organizar para comentarte😉
    En fín, después de todo el lío yo sólo quería decirte que a mí también me gustan las fotos antiguas GGGG
    Un saludo🙂

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