Grande ande o no ande: megapíxeles, RAIDs y superordenadores.

Desde hace unos años está de moda, entre algunos profesionales y pretendidos fotógrafos avanzados con ansias de profesionalizarse, ir reservando sistemáticamente las réflex digitales más avanzadas del mercado a medida que son anunciadas o rumoreadas para poder adquirir alguna de las primeras unidades de estas máquinas, quizá con la esperanza de realizar mejor su trabajo y ser más productivos. Es algo que sucedió con la Nikon D2X (bueno, en realidad no) y también con todas las versiones de la EOS 1Ds, desde la primera hasta la sustituta de la actual, que según se rumorea, poseerá entre 22 y 24 megapíxeles.

megap�xeles, RAIDs y superordenadores.

El caso es que, si nos paramos a pensar el asunto, el fenómeno resulta algo curioso. Es bastante sabido que un profesional de la fotografía vive de su trabajo, pero que el volumen de encargos depende también de su imagen externa. Muchos de ellos admiten que podrían realizar su labor con cámaras relativamente modestas pero eligen modelos de elevado precio porque el cliente, en ciertas ocasiones, así lo exige. Por ejemplo, cuando se casó Manolito, barajó varias opciones a la hora de encargar las fotos de su boda. En un principio pensó en el tío Juan, que tenía una cámara bastante apañada y además hacía las fotos gratis, pero después se dio cuenta de que Juan, aunque rebosante de buena voluntad, presentaba también una alta afinidad por el alcohol etílico que iba a servirse de forma gratuíta en la celebración, lo que le llevó a concluir que quizá su tío no fuera el más apropiado para hacer las fotos a ciertas horas. Tras la desilusión inicial visitó varios estudios de fotografía junto a su futura mujer y al final, después de mucho deliberar, decidieron encargar el trabajo al fotógrafo que tenía la cámara más grande y los objetivos más gordos, porque con ese equipo, por fuerza, todas las fotos tenían que salir bien, incluso cuando él, totalmente borracho, intentara bailotear el vals a las ocho de la tarde. Los profesionales de este tipo de eventos son conscientes de la situación y del gran número de Manolitos que existe a lo largo y ancho de este país, de forma que, en muchas ocasiones, se ven obligados a elegir una determinada máquina no sólo por sus prestaciones sino también en gran medida por su apariencia. Por este y otros motivos muchas EOS 1Ds de 11 megapíxeles siguen en activo a pesar de estar, hoy en día, obsoletas.

En otros sectores, sin embargo, se elige el mejor equipo porque quien lo adquiere está plenamente convencido de que lo necesita para realizar adecuadamente su labor, y, a veces, esto es realmente así. Muchos fotógrafos son conscientes del trato especialmente duro que van a recibir sus útiles de trabajo y deben adquirir modelos fabricados prácticamente a prueba de bomba. Dentro de este grupo podríamos englobar a la mayor parte de fotoperiodistas y también algunos aficionados muy avanzados. Son usuarios que precisan un autofoco extremadamente rápido y deben tener la garantía de que la cámara responderá allí donde se encuentren: entre las olas del mar, en un concierto o en medio de un tiroteo. El aparato estrella para este tipo de trabajador es, a día de hoy, la EOS 1D MarkII.

Todavía hay otro grupo de fotógrafos que requiere máquinas especialmente dotadas. Engloba a todos aquellos que, trabajando fundamentalmente dentro del estudio, deben realizar posteriormente grandes ampliaciones donde prime la calidad por encima de todo. En este segmento, sin embargo, son más habituales los respaldos digitales, aunque los últimos modelos de réflex (sobre todo la Canon EOS 1Ds MarkII) están dando que hablar por su bajo coste. Es un grupo de usuarios algo más reducido y, en muchos casos, aunque las ampliaciones finales posean una excelente calidad teórica, ésta termina sacrificada por los sistema de impresión, aunque ese ya es otro cantar.

Finalmente, aún queda un último conjunto de profesionales que elige los aparatos más gravosos porque sus miembros son élite y, por tanto, sin cuestionarse el tipo de trabajo que van a realizar, los necesitan (por definición no pueden usar otra cosa). Alegarán razones más o menos variopintas: necesidad de realizar grandes ampliaciones (muy grandes, porque un día pueden encargarles tranquilamente empapelar un autobús, o un estadio, o una ciudad, o el mundo) y comentarán necia y divertidamente que para imprimir o revelar una foto de un metro ocho megapíxeles no llegan, y trece tampoco. También pueden replicar que precisan los mejores objetivos, siempre originales, porque sus clientes son exigentes hasta extremos insospechados y ellos no pueden defraudarlos. La razón final, muchas veces, es lo de menos, aunque yo confío en que lo hagan simplemente por aparentar y atraer más clientela, como comentaba en el primer párrafo. La otra opción, más lamentable, sería que su ego y lerdería no les permitieran trabajar con los utensilios que utiliza el resto de la humanidad (sí).

Resumiendo: el espectro de usuarios de este tipo de cámaras de gama muy alta es bastante más amplio de lo que a primera vista pudiera parecer.

Paradójicamente, a pesar de que estos aparatos están destinados a un público especialmente entendido (en teoría), por unos motivos u otros, el mercado de las réflex hi-end tampoco está libre, en su evolución, de las taras y el mercantilismo fácil presentes en el de las DSLRs más modestas. En cada nueva generación se eleva de forma sustancial el número de megapíxeles de las máquinas, al tiempo que se aumenta su buffer y velocidad de proceso mientras se mantienen los niveles de ruido de la generación anterior. Luego se modifican cuatro chucherías más para mantener contento al personal y a otra cosa. Me tengo que referir, casi de forma obligatoria, a Canon, que fuera de los respaldos digitales y aparatos herederos del medio formato, es líder bastante indiscutible en réflex convencionales de gama muy alta. Así, se rumorea que la nueva 1Ds MarkIII cumplirá, punto por punto, lo que acabo de describir: tendrá entre 22 y 24 megapíxeles (amén de un modo de 12mp), será más rápida, su buffer permitirá almacenar un buen número de RAWs y disparará en ráfagas de velocidad variable dependiendo del tamaño de archivo que deba generar al final. Por supuesto, y como apuntaba al inicio del artículo, ya ha sido puntualmente reservada en un buen número de establecimientos antes de que se conozcan realmente sus especificaciones finales, porque Canon siempre hace las cosas bien.

Así las cosas, todo apunta a que la nueva cámara entrará de lleno en el cenagoso campo de las máquinas capaces de ofrecer una altísima resolución. Algo así como 5750×3833 si finalmente fuera de 22 megapíxeles. Esto permitiría que el aparato pudiera tomar fotografías aptas para ser impresas a 48,68 x 32,45 cm y 300 puntos por pulgada de forma directa, sin tener que reescalarlas lo más mínimo. Por otra parte, los TIFFs 16 generados al procesar los RAW pesarían nada más y nada menos que 126 megas. Son unos números que, a día de hoy, resultan bastante impresionantes, aunque dentro de 5 años quizá nos den la risa (o no). El tamaño del archivo RAW no será en ningún caso tan bestial, pero podemos asegurar que equipar la futura 1Ds con tarjetas de un giga no resultará cosa sensata y que, quien quiera que la use, tendrá que considerar adquirirlas de cuatro gigas o más para trabajar con cierta soltura. Resumiendo: archivos enormes que implicarán la necesidad de una altísima capacidad de almacenamiento (cuando 10 fotos en TIFF 16 ocupan 1260 megas, en un tera no caben muchas más de 8100, y eso contando que no guardemos los RAWs ni los JPGs). Sin embargo, no todo es almacenar en esta vida, también hay que tener en cuenta la diversión de procesar lotes de RAWs de semejante tamaño, o el placentero trabajo con Photoshop si decidimos hacer dos o tres capas (por ejemplo, para ajustar la reducción de ruido o procesar por partes). Montar una panorámica será sin duda una experiencia totalmente religiosa. Por otra parte, difícilmente podremos trabajar a no ser que tengamos, al menos, un monitor de 20″ panorámico, aunque probablemente uno (o dos) de 24″ o incluso 30″ sean la perfección, para regocijo de todos y cada uno de los fabricantes, intermediarios y vendedores.

De modo que el profesional del mañana (refiriéndome con esto a ocho meses o un año) tendrá en su casa o estudio un armario de discos duros en RAID (o varios) amén de un ordenador que dejará en pañales los que corrían Skynet y permitieron que tomara conciencia de sí mismo. Me permito, por tanto, sugerir algunos equipos que a buen seguro harán las delicias de sus futuros usuarios. En primer lugar tenemos, para los más fanáticos, el mítico Xserve RAID de Apple, que además resulta bastante estiloso. No le falta de nada… hasta 14 discos duros, Fibre Channel y posibilidad de apilar varios de ellos, para satisfacer nuestras más demenciales necesidades. El precio es lo de menos, por tan sólo 6000 dólares podremos conseguir el más básico. Claro que tampoco debemos olvidarnos del mundo del PC, y así, para este tipo de profesional atípico (de todos es sabido que los PCs hacen peor su trabajo que los MACs, aunque tarden lo mismo y últimamente lleven el mismo hardware) podemos recomendar los sistemas de IBM, todo un clásico. En particular me gusta el IBM TotalStorage DS8000, con una capacidad física de 192 teras y escalable a un petabyte. Hemos de recordar también que un auténtico pro precisa instalar un dispositivo de estas características en una habitación alejada de su puesto de trabajo y, a poder ser, provista de deshumificadores y sistemas de aire acondicionado, no vayamos a ser cutres al final. En cuanto al ordenador, que nadie se acongoje, el mercado ofrece soluciones para todo y en breve tendremos aquí los nuevos compatibles Mac Pro de Apple o los PCs ordinarios dual Xeon de última generación, que ya se pueden comprar. Si adquieren un Mac, el propietario de su Apple Center más cercano se encargará de asesorarles y, sin ninguna duda, les hará ver que el equipo que ustedes precisan es, justamente, el más caro. Si la decisión pasa por la compra de un PC, por favor, que nadie incurra en el disparate de adquirir un clónico cuando marcas como SuperMicro ofrecen ordenadores de verdad. En concreto, me atraen las SuperWorkstation y creo que la 7045A-T quizá sea una buena opción para empezar (luego, si lo necesitan, la amplían).

Otro punto simpático y pocas veces considerado, ya independiente de los problemas físicos para la manipulación de las imágenes, radica en que la elevación de los megapíxeles redunda también en una pérdida de calidad a la hora de imprimir o revelar fotos a pequeño tamaño. Escalar las imágenes, a la alza o a la baja, es un proceso un tanto destructivo, y, cuanto más pronunciada sea la operación tanto peor será el resultado final. Existen métodos de reescalado que intentan solventar en cierta medida el problema pero tampoco hay milagros. Con 22 megapíxeles, no obstante, esto no debería ser demasiado problemático siempre que quisiéramos imprimir a 300 ppp.

En fin, que dentro de poco muchos profesionales (la mayoría) que simplemente necesiten un tamaño moderado de imagen en su trabajo diario (por ejemplo, todos los dedicados al reportaje social tipo bodas, bautizos, comuniones…) y pretendan jubilar su vieja 1Ds (en general, la de 11 megapíxeles) tendrán que optar o por disparar siempre a la mitad de la resolución nativa de su nueva cámara o bien por sustituir/ampliar buena parte de su equipo informático a fin de poder almacenar y procesar toda una serie de fotografías de altísima resolución que jamás precisarán. Si se dedicen a hacer esto último, hasta la actualización informática se producirá una pérdida de productividad muy notable, y no lo olvidemos, luego llegará el desembolso económico.

Espero, sin embargo, que en el mundo DSLRs de gama más alta se detenga la carrera de los megapíxeles más o menos con la salida del nuevo modelo. Parece ser que Canon ha hecho estudios de mercado serios y los profesionales más exigentes no demandan más resolución que la que probablemente ofrezca la nueva máquina, y, de hecho, el 99,999% de los trabajos no precisan llegar, ni de lejos, a ese límite (para el reportaje social, 13 megapíxeles representan prácticamente la perfección). Un incremento constante en la capacidad resolutiva implicaría, en seis años, estar trabajando con aparatos que pondrían en apuros a muchos de los objetivos más comunes diseñados para el mundo de las máquinas réflex y generarían imágenes terriblemente pesadas para la mayoría de los mortales, al menos hasta que los nuevos sistemas de almacenamiento se estandaricen. Mientras tanto, en el camino aún quedan muchas cosas por resolver y mejorar: el aumento del rango dinámico y la superación de las imágenes de 12 bits por canal siguen siendo asignaturas pendientes en las DSLRs de gama alta (y baja, salvo contadas excepciones). También se echa de menos un cambio de arquitectura que permita consultar el histograma en tiempo real y sigue sin solventarse el problema de la acumulación de polvo en los sensores, por poner algunos ejemplos. Es de suponer que las próximas innovaciones las veamos en estos campos y no radiquen en el aumento, ya esteril, del poder resolutivo. En cualquier caso, es triste observar que, con toda probabilidad, los usuarios recibirán nuevamente más de lo que ya casi estaba en el mercado y encima, muchos de ellos, irán a peor. A ver si me equivoco.

3 respuestas a Grande ande o no ande: megapíxeles, RAIDs y superordenadores.

  1. aj dice:

    Juas!!! En tu línea, simplemente genial. Aunque me puedo imaginar que sea una buena puya hacia ciertos elementos, yo no caigo en nadie en concreto, pero tampoco me hace falta. Esto ha pasado de siempre en la informatica (aunque allí era más salvaje, comprar por tener simplemente), y ahora se auna la fotografía digital.

    Con lo bien que se procesan los Raws en un PIII-800 con 768Mb de Ram… juer, vas metiendo en el batch del C1, le das a procesar y te vas a ver la tele….. a la media hora (o incluso mejor a la hora) vuelves y ya estan….

    Ya no te digo hacer una panorámica…..🙂

  2. Zaker dice:

    Muy buena crítica y exposición, con la que estoy completamente de acuerdo, sin conocer mucho de los entresijos del mundillo de los fotógrafos, no me sorprenden actitudes como las que comentas, ni que el mercado acabe por evolucionar de la forma que planteas; la informática esta ya muy vinculada a la fotografía de modo que ésta corre paralela a su evolución, y acabara por evolucionar en función de los avances de la mísma.
    Cada dia veo más maquinones,más tratamientos fotográficos a traves de la informática, dejando en muchos casos de lado al verdadero arte, la toma, que arreglamos (me incluyo ) convirtiendo algo soso en una maravilla visual para los profanos, que acaban siendo los que pagan esos servicios fotográficos tan espectaculares, pero en muchos cosos carentes de calidad… y es que comemos de lo que vemos, y aqui más…

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