Las moscas ya están aquí.

Hay objetivos que uso todos los días y otros con los que mantengo una relación algo especial. Esto viene a cuento porque existen lentes, como el Canon EF 17-40 mm f/4.0 L, que están casi siempre montadas en mi cámara mientras que otras sólo las utilizo para hacer trabajos esporádicos. Entre estas últimas ópticas se encuentra el 100 mm macro, que pasa desde Octubre hasta finales de Marzo guardado en la mochila y el resto del año, cuando aparecen los insectos, es uno de las objetivos que más empleo.

Las moscas ya están aqu�.

En general, desde principios de Marzo o finales de Febrero suelo dedicarme a otear los sitios a los que voy habitualmente para hacer macros con esperanza de que los artrópodos hayan aparecido de pronto. Sin embargo, año tras año, por esas fechas encuentro prados pelados y mustios, así que termino por esperar a que llegue la primavera pensando que seguramente los animales estarán tan enterados del calendario como yo y terminarán por salir un día u otro. Con esa esperanza me dirigí el sábado pasado (26 de Marzo) de buena mañana a una zona de prados que suelo visitar muy frecuentemente para buscar insectos y que se encuentra a unos escasos 25 minutos en coche de mi casa. El lugar en sí no está nada mal: queda cercano a unos riscos bajo los que rompe el mar y además es muy tranquilo, excepto por el área recreativa que situada un poco más abajo y los aficionados a los quads que de vez en cuando suben y bajan por las lomas del lugar.

Realmente los domingueros no me preocupan. Se reúnen todos alrededor de unas mesas que distan mucho de mí y a lo sumo puedo oir sus voces en la distancia. Es curioso lo gregaria que puede llegar a ser la gente, con todo el espacio libre que hay por la zona. En cualquier caso, me alegro por ello, los bichos están más tranquilos. Sin embargo, con los de los quads y las motos tengo entablada una guerra particular, ya que en primer lugar no me gusta oir el ruido de los cacharros y en segundo lugar estoy plenamente convencido de que un día, estando yo echado en tierra mientras hago alguna foto, van a pasarme por encima. En fin, soy aficionado al motor, pero creo que ese tipo de cosas deben hacerse en un circuito y no a costa de tocar los cataplines al personal, y más en una zona donde la visibilidad no es buena. Sólo deseo que si algún día uno me atropella me queden fuerzas para matarlo con mis propias manos, tengo pensado alegar enajenación mental a causa del dolor. El caso es que este sábado la cosa no pintaba muy mal… sólo vi un quad y el área recreativa ni siquiera estaba concurrida, de forma que cogí el macro, el tubo de extensión de 13 mm, las baterías y las consabidas tarjetas de memoria, para luego dejar en el coche el resto del equipo.

Los prados de la zona son bastante interesantes: el primero de ellos está encharcado, de modo que en él crece la vegetación antes que en ningún otro y comienzan a aparecer los primeros insectos muy rapidamente. Los otros son más secos, así que alcanzan su plenitud algo más tarde, cuando la vegetación del primero es tan alta que ya cuesta caminar. Gracias a este fenómeno puedo hacer fotos durante varios meses tan tranquilamente. Como siempre, comencé a caminar por el que tiene más agua y cumplí, una vez más, el habitual rito de acabar con barro hasta las rodillas y soltar una buena ración de tacos antes de seguir avanzando hasta una zona seca. Allí paré y me di cuenta de que estaba rodeado de pequeñas moscas negras, que campaban por doquier. No eran precisamente unos animales atractivos pero sí muy inquietos. Además, estaban posadas sobre unas inflorescencias que tranquilamente estarían a 30 centímetros del suelo, con lo que el viento las movía sin cesar impidiendo que yo pudiera hacer nada fotográficamente presentable. Como la situación no me convencía decidí avanzar hacia los prados que se encuentran más arriba del que yo estaba, encontrándome por el camino con una víbora y también con un pájaro que casi piso y que huyó enloquecido mientras pegaba golpetazos entre los matorrales del lugar.

Sea como fuere ya me encontraba en una área mucho más propicia: hierba corta, unas cuantas margaritas que acababan de abrirse, poco viento y… lo más importante, alguna abeja pequeña. Por desgracia, nunca se me dio bien fotografiar a las abejas o las avispas ya que se mueven demasiado para mi gusto y no logro encontrar el ángulo adecuado para ellas. Después de mirarlas un rato me dediqué a buscar a otros animales y, por suerte, encontré a las moscas que protagonizan las fotos del artículo (que, al parecer, son formas juveniles de la especie Scathophaga stercoraria) 😀.

Cuando las vi de lejos me di cuenta de que eran animales de buen tamaño (para ser una mosca, claro), así que como tenía montado el tubo de extensión pensé que quizá fuera posible cubrir con ellas toda la fotografía. En cualquier caso, para saberlo tenía que acercarme, de forma que eché cuerpo a tierra y empecé, poco a poco, a aproximarme a los bichos. Mis precauciones fueron un poco ridículas porque las moscas estaban la mar de tranquilas pensando en sus cosas o incluso en nada (lo que las convertiría en animales terriblemente sabios), aunque yo logré llenarme de ronchas de arriba a abajo al frotarme contra las plantas. El caso es que ya estaba allí, así que empecé a tirar fotos tranquilamente, echado, a los insectos que veía por los alrededores. De cuando en cuando cambiaba de margarita pero con bastante tranquilidad, porque los animales en ningún momento tuvieron intenciones de marcharse a un sitio muy lejano, todo lo más volaban hacia la flor de al lado.

Volví a experimentar, igual que todos los años, la sensación que se tiene al disparar sin trípode con los tubos de extensión: aunque uno esté totalmente apoyado en el suelo y no mueva un músculo el propio pulso es capaz de trepidar la fotografía sin ningún problema. A pesar de todo, como hacía bastante sol, pude tirar a velocidades razonablemente altas: 1/100 a f8.0 o f9.0 (ISO 200) con mi 350D. Decidí subir el ISO un paso para poder cerrar más el diafragma y aumentar, aunque sólo fuera un poco, la escasísima profundidad de campo. La 350D es una cámara que presenta un nivel de ruido muy bajo y a ISO200 la diferencia respecto a ISO100 no resulta demasiado apreciable, sobre todo si procesamos las fotos con el C1.

En fin… aquí están los resultados del día… las fotos las dedico, no podía ser de otra manera, a las pacientes modelos que, además, inauguraron oficialmente mi temporada de macros🙂.

Las moscas ya están aqu�.

Las moscas ya están aqu�.

Las moscas ya están aqu�.

Las moscas ya están aqu�.

 

Podeis ver las moscas (y otros macros) a mayor tamaño en la esta galería de FlickR.

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